Para el buen mantenimiento y limpieza de la lavadora, hay que intentar después de hacer la colada dejar la puerta de la lavadora abierta para ventilarla y evitar así que se acumule la humedad, además de la proliferación de moho, hará que tu electrodoméstico huela mal y, por lo tanto, también tu ropa. Por otro lado, también deberemos procurar siempre que el exterior de la lavadora se mantenga limpio; deberemos tratar de eliminar las manchas en el momento en que se producen, como pueden ser las de detergente o suavizante que comúnmente caen sobre la lavadora, ayúdate de una bayeta mojada con agua y detergente para mantenerla impecable. Para limpiar la lavadora también será necesario encargarnos de las juntas de goma regularmente, deberás limpiar con una bayeta o trapo humedecido la junta de la puerta de la lavadora, donde normalmente se acumula suciedad, restos de detergente, botones extraviados, etc. El cajetín del detergente será otro de los puntos en que más deberemos fijarnos a la hora de llevar a cabo una limpieza de la lavadora, con cierta frecuencia será fundamental retirarlo y lavarlo con agua tibia para eliminar así cualquier acumulación de jabón o suavizante, asegúrate también de que quede limpio el espacio de la lavadora donde se inserta el cajón. Algunos modelos de lavadora también requieren una limpieza del filtro para retirar los restos de suciedad que allí se acumulan, para ello, deberás consultar el manual de tu lavadora, donde se explicará la forma de retirar y limpiar el filtro, y cada cuanto hay que hacerlo. Asimismo, también es recomendable realizar lavados de mantenimiento: programar un ciclo de lavado con agua caliente (temperatura máxima) con el tambor vacío, deberás añadir el mismo detergente que para un lavado de carga normal y, de esta forma, conseguirás eliminar las acumulaciones de cal y suciedad, con sólo agua y una taza de vinagre, enciende la máquina en un ciclo largo de lavado, no uses detergente ni metas ropa.

Como mantenimiento habitual de la lavadora y para facilitar su limpieza, se recomienda el uso de productos antical, que ayudarán a evitar que este mineral se acumule en las tuberías y demás mecanismos del electrodoméstico, esto será especialmente necesario en las zonas geográficas con agua dura, es decir, alto contenido en cal porque esta afecta tanto a la ropa como a la lavadora. Una vez que el ciclo termine, moja un trapo limpio en una solución de agua con vinagre. Lava el interior de la puerta y las juntas de goma. La mezcla debe contener un 50 por ciento de vinagre. Para evitar cualquier daño o deterioro de las juntas, enjuágalas después de lavarlas con la solución de vinagre. Seca las juntas y el interior de la puerta. Procura dejarla un poco abierta para que el interior se ventile. Cada mes repite todo el lavado. Así tu lavadora sólo desprenderá olores frescos y evitarás los sedimentos en la puerta.

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